Diego Sancho (@SanchoDiegoo)

“Se suele etiquetar a los equipos: que si este es defensivo, que si este es ofensivo (…). Pues bien, yo quiero muchas etiquetas, que sepamos que habrá partidos para elaborar y otros para contraatacar, y que hay que saber hacer las dos cosas, aunque al equipo no lo puedes llevar de la A a la Z en todos los duelos.” Juan Carlos Garrido

Cuando Alexis Sánchez llegó al Arsenal procedente del Barcelona se pensó en Inglaterra que sería el "9" que los gunners estaban esperando. En España jugaba con Neymar a la izquierda, Messi a la derecha y a su espalda llevaba el dorsal “9”. Pero el ariete único del equipo seguiría siendo Olivier Giroud. El chileno jugaba tirado a la izquierda, otrora parcela predilecta de Lukas Podolski.



      Podolski perdió peso en la plantilla londinense tras el impresionante debut de su compañero.

Sin embargo, Arsene Wenger se ha decantado por usar al tocopillano en el carril central, y profundizándolo más que cualquier otro miembro del tren ofensivo. Este movimiento genera una serie de ventajas en las que ayuda a varios de sus compañeros. Desde allí puede actuar en distintos roles que hacen mejor a su equipo. El objetivo de este artículo es señalar algunos de los conceptos en los que Sánchez aporta a su equipo.

Presión de la salida:

Al jugar escorado como suele hacerlo en Chile queda proclive a ser acosado por un lateral y un volante de apoyo en la banda. Ahora puede buscar la espalda de esos volantes recuperadores (que en la Premier abundan) y presionar la salida custodiando la línea de pase entre los centrales. El juego está en el centro, por eso ha de tratar de romper el incipiente juego rival.


Después de este gol, los de Conte intentaron más seguido salida lavolpiana.

Colapso en el mediocampo y el apoyo invisible:

No es delantero, pero sí un ventilador de juego. Conoce las necesidades de sus compañeros y está consciente de que su individualidad arrastra prevención en el rival. De modo que se da el tupé de halar marcas para abrir pasillos de pase que el resto del tren ofensivo agradece, aclarando varias jugadas.



Desencadena así la faceta ofensiva más peligrosa del Arsenal: el pass and move de Wenger, un fútbol geométrico que ha refinado el siempre rupestre paladar inglés. Con Alexis oscilando en el frente de ataque, otros potenciales rematadores (como Iwobi o Walcott) pueden acumular goles. Su posición adelantada permite a Wenger dar ingreso a ese interior (Iwobi, o Xhaka) que no le cabía en el dibujo con Alexis por la izquierda y un delantero. Para contar con él, prescinde del verdadero 9.

Estirar la cancha:

Que Sánchez sea el hombre más adelantado del equipo y que cace la línea de pase entre los centrales rivales también es bueno para Mesut Özil. Si el germano recupera, puede armar la transición con un pase largo (una de sus especialidades) y hacer peligro en tándem. Este argumento es solo para rivales que descuiden su fondo, pero lograr llegar al arco con solo dos hombres tiene mucha validez. Así sean dos genios balompédicos como el chileno y el alemán.

A veces al "niño maravilla" le sale un buen último pase. A veces.

Es inusual que un jugador de las características de Sánchez se posicione centro delantero. Antes fungía de "falso 9", pero con este nuevo posicionamiento es menos ariete que antes y aun así más peligroso. Todo tiene que ver con una disposición táctica. Tanto Wenger como Pizzi saben que el Alexis más boyante por ese sector. Pero el técnico alsaciano busca mejorar el rendimiento de sus compañeros, abriendo nuevas posibilidades de juego que con otra pizarra no habría tanto espacio.

Cuando los rivales ven que el chileno saldrá de “9”, les queda la incertidumbre de las cosas puede hacer ese hombre dentro del área. Esta incertidumbre no es por no saber qué función cumplirá en esa zona, sino cuál de las que sabe cumplir será la que busca ejecutar en cada intervención.

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