Gustavo Laguardia (@AKD_GustavoL)

El Racing pos-Milito inaugurado el pasado 22 de mayo, el día después de la despedida, pintó desde un comienzo como muy complejo. Al Racing del ‘después’ no solo se le complejizaron, sino que también se le hicieron inciertas un poco las cosas…, y así estamos quienes sostenemos desde la pasión los avatares de nuestro querido Racing Club de Avellaneda.

Fueron dos años bien marcados, ya sea por el almanaque como por los hechos, desde junio de 2014 a mayo de 2016. Fueron dos años de hacer bien las cosas, de ser protagonistas, de adquirir buenos refuerzos, de armar una estructura de equipo y de juego, de saber ‘que jugar’, ‘a que jugar’, ‘por qué jugar’, ‘para qué jugar’ y de capitalizar ‘el jugar’ como sentido y aprendizaje, incluyendo un campeonato logrado de arremetida, a puro fútbol y coraje. Fueron dos años de todo eso y de Milito, pero no fue una coincidencia, sino una consecuencia. Consecuencia del regreso de Diego Milito, el ‘príncipe’, el ‘diegol’, ‘el 22’, el que quiere a su club y asume el compromiso del cariño y los desafíos del amor.

Vamos a desandar el análisis del Racing pos-milito desde una fundamentación de lo escrito en cursiva que anticipamos al comienzo. Un análisis que muestra como ‘el hoy’ de Racing oscila entre lo complejo y lo incierto.

En primer lugar, ¿por qué se le complejizaron las cosas a Ràcing a partir del 22 de mayo pasado? Porque si bien el ‘mundo Racing’ venía de tiempo atrás elaborando el duelo de la partida de su ‘hijo pródigo’, no había reparado en el efecto dominó de tamaño retiro. Sebastián Saja llorando como un niño al final de Racing y Temperley, alertaba sobre la posibilidad del retiro de otro ídolo, su arquero y capitán durante los años duros, el que le brindó jerarquía y calidad al equipo aún en los peores momentos. Pocos días después, durante la disputa de los 32avos de final frente a Gimnasia y Tiro de Salta, ‘el Uno’ decía adiós, con un enorme gesto de humildad, ya que de haberlo hecho en el partido anterior le hubiera restado en algo al homenaje que se le brindó a su querido amigo. Es decir, entre sábado y jueves, ya no estaban más en el equipo los dos mayores referentes, el capitán y el sub-capitán.

En segundo lugar porque su presidente, Víctor Blanco, reacio a desmantelar el plantel en tiempos pasados, ahora encontraba una buena excusa para comenzar a hacerlo: Lollo a River, Roger Martínez a China, y las chances latentes de Bou, Romero y Compañía. Mientras tanto ya no están Camacho, Ricardo Noir, entre otros, de pocos minutos en la primera, pero no menos importantes a la hora de sumar.


En tercer lugar porque de un rico plantel con el que se contaba para afrontar la doble competencia (Torneo Local y Copa Libertadores), hay que pasar a un plantel más reducido ya que la competencia en el segundo semestre se limita a la simple eliminación por Copa Argentina (Racing está clasificado a los 16avos de final) y  al torneo Local. Y es así que cuando todo hacía pensar en que “desmantelarían” al equipo, se confirma la disputa para mediados de agosto de la Copa “Bicentenario” entre los dos últimos campeones de los Torneos de “Transición”, Racing 2014 y Lanús 2016. Más complejidad en todas las cosas. La posibilidad de una nueva estrella y la complejidad de jugarla en estos tiempos de transición, más allá de que el concepto que refiere a la acción de ‘transitar’ siempre le significará algo muy positivo a Racing.

Mientras tanto, Saja avisa que de haber sabido esto antes seguía unos meses más, Milito no lo dijo, aunque lo debe haber pensado. Víctor Blanco tira frases cada vez que su participación en los ‘entuertos’ de la A.F.A se lo permiten: “de Bou y  Roger Martínez se va uno seguro”; “hay ofertas por Romero y por Acuña, pero por ahora son intransferibles”; “vamos a achicar el plantel y también a incorporar”.

A todo esto, el D.T Facundo Sava comunica a algunos jugadores que no los va a tener en cuenta, que es lo mismo que decirles que se busquen club. Uno de ellos, Vóboril se marcha a Newell’s y en su reemplazo llega Emanuel Insúa, quien había estado jugando para el club rosarino; un típico cambio de figuritas. Y la pregunta es, ¿qué harán los otros?, por caso Vismara.

Todo muy complejo, retiros de los referentes Milito y Saja, mercado de pases con ventas ‘dolorosas’ por la categoría de los jugadores que emigraron (Lollo y Roger Martínez), chances permanentes de nuevas partidas (“¡que no se va Romero!”, “¡que no se vaya Acuña!”, “¡Bou tiene que seguir, no hay otro 9!”, “¡que no regalen más a los pibes como hicieron con José Luis Gómez!”) y, finalmente,  la llegada de los nuevos: Diego “el pulpito” González, Emanuel Insúa, W. Candía, Santiago Rosales y algunos que ya suenan como “casi” jugadores de Racing, tal es el caso de Pablo Álvarez.

Seguramente el lector pensará en muchas otras complejidades, esa es la idea, en lo que a mí respecta son las que considero más relevantes y que dan lugar, además, a las incertidumbres de este Racing pos-Milito.




La primera gran incertidumbre viene de la voz del hincha “¿qué equipo titular le vamos a poner a Lanús el 14 de agosto?” El fundamento de esta inseguridad a la hora de pensar un once titular tiene que ver con aquellas complejidades a las que veníamos haciendo referencia: ¿Bou se va? “Si viene una oferta por Bou, Bou puede irse” ¿Romero se va? “Si vienen con 10 millones de dólares será difícil retenerlo” ¿Acuña se va? “Hay muchos interesados en Acuña” ¿Ibáñez será titular? “Es posible que traigamos otro arquero” Lo ‘entre comillas’ son aseveraciones de Víctor Blanco.

La segunda incertidumbre tiene que ver con la situación de los ‘pibes’ del club, que suenan desde hace tiempo, pero siguen sin aparecer. Pensemos en Valenzuela, Lautaro Martínez, Mariano Bareiro (que va, que viene, que se vuelve a ir…), Oroz, que la ‘rompe’ en chacharita y sigue sin volver al club, Mansilla, que hizo varios goles en su préstamo en Quilmes y no le aseguran continuidad en Racing, el arquerito Musso que lleva tiempo esperando su oportunidad, y así… ¿Van a jugar algún día estos ‘pibes’ en primera?

La tercera incertidumbre (dichas todas con el mismo ánimo de las complejidades, ya que seguramente el lector hallará otras…), tiene que ver con los proyectos que no se visualizan e incluye lo anterior de los ‘pibes’. ¿Facundo Sava es técnico de Racing hasta cuándo? ¿Qué pasa si pierde con Lanús? ¿Qué pasa si no pelea la Copa Argentina? ¿Qué pasa si pierde los dos primeros partidos del campeonato? Recordemos que Sava ya estuvo con un ‘pie afuera’ tras la eliminación en 8vos de Copa Libertadores y la pobre performance en el Torneo Local durante el primer semestre 2016.

Y para no agregar más cuestiones inciertas, sumo a esta tercera lo siguiente: ¿qué rol se le va a asignar a Milito en el futuro? ¿Saja no debería haber seguido de cualquier forma en la institución? ¿Qué formas de cuidado y que propuestas habrán para ‘luli’ Aued y ‘licha’ López, los mayores referentes hoy? ¿Por qué a Videla se lo ‘manosea’ con posibles traspasos, cuando el ‘león’ debería quedarse a vivir en el club? ¿Qué jugadores son definitivamente ‘intransferibles’ hoy? Etc.

¿Por qué tanta complejidad que trajo tanta incertidumbre? Las cosas simples hacen bien. Las certezas hacen bien. Lisandro López, nombrado por Sava capitán después de la partida de Diego Milito, es algo tan simple como tan cierto, y hace bien.

Y no es que lo complejo y lo incierto sean ‘enemigos’ de lo bueno, siempre y cuando ambas sean solo las características de un proceso y no el resultado final del mismo. Me explico mejor, después de Milito las complejidades y las incertidumbres iban a llegar, y llegaron, pero no para quedarse, sino para madurar y crecer. Hoy la característica del presente ‘racinguista’ está dada por ‘lo complejo’ y ‘lo incierto’, de eso se trata hoy el Racing pos-Milito, pero es verdad también que la mayor consecuencia del regreso del ídolo fue El Racing Positivo.


Estamos a tiempo de reaccionar, hay tela de sobra para comenzar a hacerlo. Hay que encolumnarse detrás de lo más simple y cierto que hoy tenemos, ‘licha’ López capitán, y comenzar a andar nomás, destejiendo complejidades y despejando incertidumbres para visualizar nuevamente en el horizonte el legado que Diego Milito nos dejó, el Racing Positivo.

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