Por: Gabriel López (@Gabriel_1021)


La Vinotinto ha clasificado a la segunda fase de la Copa América Centenario y, para ser sinceros, ni el más optimista daba a la selección venezolana avanzando. Con una Jamaica que en la Copa América de Chile 2015 no pudo competir y una Venezuela con tantos problemas a nivel futbolísticos y además una serie de polémicas entre los jugadores y el cuerpo técnico anterior, México y Uruguay partían como claros favoritos para quedarse con el grupo. 

Una vez más el fútbol volvió a sorprender a todos y Venezuela, quien no estaba en los planes de nadie, sumó 7 puntos y culminó invicto en su grupo, quedando segundo solo por diferencia de goles. Rafael Dudamel armó un 11 competitivo y logró que los jugadores tuviesen una sintonía: borrón y cuenta nueva a los inconvenientes que se estaban viviendo en el vestuario y a nivel de resultados.

El juego mostrado por la Vinotinto en el medio campo ha sido excepcional. El equipo ha logrado transiciones rápidas, que le han permitido agarrar mal parados a los rivales y meter contragolpes ostentosos. La posesión de balón es efectiva, es decir, se juega sencillo a ras de suelo y no más de 3 toques. Los jugadores no exceden en el control y por pasajes y momentos del partido, logran lo que todo aficionado del fútbol quiere: jugar bien.

Para explicar esas transiciones, hace falta hacer referencia al buen juego táctico que han realizado los dirigidos por Dudamel. A día de hoy, es difícil quedarnos con una sola figura del equipo porque los 11 iniciales y los suplentes que han visto acción en cada encuentro, han jugado de 6,5 puntos para arriba. Sin exagerar, por ahora, ningún jugador ha desentonado en su posición y han cumplido con lo que el técnico pide.

Venezuela encontró una dupla de mediocampistas, que hacía tiempo no tenía y que se complementan el uno al otro. Esto le ha dado al equipo un equilibrio y un cambio juego monumental: salida limpia, corte, pases cortos y largos, balance en la media, rebeldía, remates al arco y subidas con balón dominado en ataque. Sin duda alguna, estas son características que estábamos esperando volver a ver en la selección. El talento siempre ha estado presente en la posición de 5 y nadie lo puede negar, pero no había terminado de explotar su juego Venezuela a partir de esa parte del campo. Todo lo bueno que hoy ha presentado Venezuela tiene mucho que ver con el gran nivel mostrado por los jugadores que comparten la media: Tomás Rincón y Arquímedes Figuera.





En el juego táctico, se han visto gigantes. Rincón tiene alrededor de 5 años a un nivel altísimo, pero nunca había encontrado ese compañero que pudiese entenderlo como lo hace Figuera. El jugador del Deportivo La Guaira se ha graduado en esta Copa América y acabó con la maldición del compañero de Tomás Rincón. En una reciente entrevista de Rincón, le preguntaron por Figuera y por su buena sintonía en el campo. “Está haciendo las cosas muy bien, ya venía haciéndolas. Tiene unas características parecidas a las mías, nos complementamos bien, tiene dinámica, presiona y está creciendo mucho como jugador”, comentó el jugador venezolano.

Para hablar del buen funcionamiento del equipo y de la presión que vienen ejerciendo a sus rivales, tenemos que hacer referencia a estos dos jugadores. Figuera y Rincón, durante toda la Copa Centenario se han encargado de estar un paso por delante de los rivales y esto les ha permitido, a priori, robar muchas pelotas e iniciar contragolpes por las bandas con Peñaranda y Guerra.





Arquímedes Figuera, no tiene para nada la chapa y el renombre del capo Tomás Rincón, pero poco a poco se ha ganado su lugar a base de buenas demostraciones en los distintos partidos. Su mayor característica es la de marcar los espacios y presionar la salida, porque incomoda a los rivales y nos los deja jugar con libertad. Figuera se convirtió en ese mediocampista “fastidioso”, que roba balones y da pie para contragolpear. Es por ello que, las palabras de Rincón son más que acertadas: son jugadores parecidos y, por ende, ambos realizan bien las cosas dentro del campo.

En el gol ante Jamaica, los dos jugadores son claves y se puede ver clara la función de ambos: Tomás Rincón antes del gol participa en la posesión de Venezuela hasta en 3 oportunidades y hace un cambio de banda importante a Feltscher para poder comenzar el ataque por la otra banda. Luego, Figuera es el jugador que presiona al jamaiquino y a raíz de ello, regalan la pelota y Venezuela consigue el 1-0 con una gran jugada que finalizó Josef, luego de un gran pase gol de Guerra. 





El trabajo de la dupla venezolana ha sido clave para encontrar ese balance y transiciones entre defensa y ataque. El equipo ha explotado el juego por las bandas con Guerra y Peñaranda, quienes han podido encarar con libertad y darle muchos balones a Josef y Salo. Además, Figuera es el centrocampista que más retrocede y hace constantes coberturas hacia las bandas. Por su parte, Rincón realiza coberturas más centralizadas y ayuda más a los interiores de turno, para llegar con posesión de cara al arco.  

En la siguiente imagen podemos ver algunos de los espacios cubiertos por Rincón y Figuera, y la forma en que se mueven dentro de todo el terreno de juego. Ambos jugadores aparecen en cada parte de la cancha y esto le ayuda a Venezuela para hacer presión sobre la salida del rival y ganar superioridad numérica en campo contrario.




Venezuela estará enfrentando a la selección de Argentina por los Cuartos de final de la Copa América Centenario, el próximo sábado 18 de junio en Boston. Antes de iniciar el torneo, un partido de este calibre marcaba una una derrota clara para Venezuela, pero con lo hecho hasta ahora, el equipo de Rafael Dudamel merece el beneficio de la duda ante la albiceleste.

En el fútbol nada está escrito y cualquier cosa puede pasar. La lógica indica que debería ganar la selección del Tata Martino, pero ya una vez Venezuela derrotó a la Argentina de Messi, aunque en un contexto muy diferente. Sobre el partido del sábado Tomás Rincón expresó: “Tenemos nuestro objetivo claro, que es llegar lo más alto posible y superar lo que hicimos en 2011. Sabemos las dificultades que eso conlleva y estamos serenos, estamos tranquilos y ahora nos toca recuperarnos bien porque nos queda camino”.


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