Matías Sabini (@SabiniMaty

La Copa América Centenario da inicio. La pelota comenzará a rodar y los futbolistas argentinos tendrán la posibilidad de jugar una competencia importante con la Selección de su país.

Lo que muchos desconocen es que la historia marca que hubo jugadores, de una clara identificación con Boca Juniors, que llevaron a Argentina a lo más alto en diferentes circunstancias.


Cae de maduro empezar con el que para una gran parte del pueblo argentino fue el mejor futbolista de todos los tiempos: Diego Armando Maradona surgió en la Asociación Atlética Argentinos Juniors pero es de puro conocimiento su fanatismo por el club Xeneize.

En 1981 se dio el lujo de vestir la azul y oro y ganar el Metropolitano. Formó una gran delantera con Miguel Brindisi y Hugo Perotti. Luego, comenzó su preparación para el Mundial de España 1982 donde no tuvo una gran actuación con la albiceleste.


El plato fuerte de “El Diego” llegaría cuatro años más tarde. México 1986. Transcurrirán los años y las generaciones, pero jamás se dejará de repetir el gol más bonito en una Copa del Mundo, en el contexto social e histórico que vivían ambos países, donde el número 10 apilaba ingleses y luego salía festejando con el puño derecho apretado llenándose la boca de gol. Claro, previamente se dio la famosa “Mano de Dios”, cuando Maradona se adelantó en el salto a Shilton y, con la mano izquierda, convirtió y estableció la ventaja Argentina frente a Inglaterra. Campeón del Mundo en México 1986 y Subcampeón en Italia 1990. No es poca cosa. 


Si hablas de Maradona es imposible no hablar de Claudio Caniggia. “El Pájaro” vistió la camiseta de Boca luego de su gran paso por la Selección Nacional. Disputó la Copa América de Argentina en 1987, Brasil 1989 y Chile 1991. En esta última fue campeón. El gol a Brasil en los octavos de Final de Italia 1990, tras una brillante definición, y previamente jugada de Maradona, catalogaron uno de los goles más gritados de la historia de la Selección. En cuanto a Mundiales jugó también en Estados Unidos 1194 y Corea-Japón 2002.


Si de Copa América se habla, inevitable la mención de Gabriel Batistuta. Disputó la competencia en Chile 1991, Ecuador 1993 y Uruguay 1995. En las dos primeras se coronó campeón marcando un total de nueves goles (seis en Chile -goleador- y tres en Ecuador). Con respecto al club de La Ribera, “El Bati” es recordado por su única temporada entre 1990 y 1991 donde en 47 partidos acumuló 19 goles estableciendo un promedio de 0,40 por partido. En Boca Juniors logró formar una gran delantera con Diego Latorre y fue el goleador del Torneo Clausura con 11 tantos, hasta que en el verano de 1992 tuvo que partir para vestir los colores de la Fiorentina italiana.


Uno de los grandes ídolos que tuvo Boca fue Juan Román Riquelme. “El último 10”ganó todo con la azul y amarilla pero no pudo conseguir lo mismo en la Selección Argentina, más allá de haberse consagrado en un Mundial y Sudamericano juvenil y colgado la medalla  de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Riquelme fue parte del plantel que jugó en el Mundial de Alemania 2006 y, un año más tarde, fue subcampeón de la Copa América disputada en Venezuela en 2007 en aquella final recordada por la goleada de Brasil 3-0.

Por último, es inevitable mencionar a Martín Palermo, el máximo ídolo de la historia de Boca Juniors. “El Loco”, al igual que Riquelme, ganó absolutamente todo en el club Xeneize y siempre tuvo una vida de película. La espina clavada por los tres penales errados ante Colombia en la Copa América de 1999, hicieron que Palermo tenga ese sabor amargo y que algún día podía llegar saldar esa deuda con la albiceleste. Esos días llegaron.

Primero, cuando Argentina, en las Eliminatorias,  se estaba quedando afuera del Mundial de Sudáfrica 2010. Palermo le convirtió un gol a Perú sobre la hora y, bajo una lluvia torrencial, provocó la palomita de Maradona sobre el césped que se unía al grito de gol de todos los argentinos que festejaban que la agonía había terminado.

En segundo lugar, Palermo logró jugar un Mundial a los 36 años. Y como si fuera poco, para cerrar su vida cinematográfica, el 22 de junio de 2010 se convirtió, con el gol a Grecia, en el debutante mundialista más veterano en marcar en Copas del Mundo.


Argentina y Boca. Una selección de jugadores que le dieron alegrías importantes a la albiceleste. Seguramente habrá alguno más, en donde no hay margen de error es que todos, absolutamente todos, se unieron en un abrazo de gol compartiendo los hermosos colores celeste y blanco, sabiendo que jugaban con el corazón azul y amarillo.

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