Gabriel López (@Gabriel_1021)

En el fútbol hay una teoría que habla de ciertos jugadores que brillan con su selección y no tanto con sus clubes, y viceversa. Pero, ¿Qué pasa cuando los jugadores rinden en ambas situaciones? ¿Son superiores a los demás? En lo personal, pienso que tal teoría no existe ni ha existido nunca, sino todo se resume al momento que vive el jugador: tanto mental como físico, cada entrenador podrá leer y decidir en darle mayor o menor importancia dentro de su esquema al jugador que vive su mejor momento.

Actualmente, estamos viendo el resurgir y la transformación de uno de los grandes jugadores que ha tenido Venezuela: Alejandro Guerra, mejor conocido como ‘El lobo Guerra’ o ‘El lobito’. El jugador de 30 años está viviendo uno de los mejores momentos de su carrera –sino el mejor- en Atlético Nacional de Colombia, desde su llegada en el 2014.

Guerra siempre ha sido un jugador que ha estado presente en la selección nacional de Venezuela, pero que quizás nunca terminó de explotar y aportar lo que se esperaba de él en cada oportunidad que tuvo. Sin embargo, durante la Copa América 2015 realizada en Chile, el mediocampista venezolano fue uno de los puntos más altos y de los pocos que aprobaron sus actuaciones dentro del terreno de juego.



A pesar de ello, y luego de toda la polémica surgida entre los jugadores, directivos y el cuerpo técnico de la Vinotinto, ‘El lobo’ fue uno de los más perjudicados y dejó de ser importante en el naciente proyecto de “Chita” Sanvicente como entrenador de Venezuela, que llegó a su fin por los resultados negativos. En la última doble fecha de eliminatorias Alejandro Guerra arrancó en el banco contra Perú, en Lima y terminó siendo uno de los mejores jugadores en aquel partido, que Venezuela empató 2-2 como visitante y que significaban los primeros puntos en el certamen. Asimismo, en la derrota ante Chile estuvo desde el pitazo inicial y jugó todo el partido.

Como se explicó anteriormente, no hay jugadores de selección o de club sino todo recae en el momento que esté atravesando. Alejandro Guerra, desde su llegada al Atlético Nacional se mostró como un jugador incisivo y determinante, pero que daba la sensación de que no terminaba de brillar como se esperaba.

En la fase de grupos de la Copa Libertadores 2016, Guerra le calló boca a todos sus detractores y dejó atrás todos los fantasmas que lo venían persiguiendo de sus actuaciones con Venezuela. El esquema 4-3-2-1 que armó el profesor Reinaldo Rueda, le permitió al venezolano hacerse dueño y liderar el ataque desde ¾ de cancha hacia adelante del conjunto verdolaga.

En el último encuentro que jugó el Atlético Nacional como local significó la clasificación a los cuartos de final al derrotar 4-2 a Huracán. En ese partido, ‘El lobito’ se vistió de héroe y marcó dos auténticos golazos que confirmaron el buen estado físico que está viviendo. Reinaldo Rueda, como todo zorro viejo del buen fútbol, entendió que si coloca a Guerra por las bandas o de interior no iba a rendir y es por ello que, le dio la libertad de ser el creador de juego y fue allí, donde se dio LA TRANSFORMACIÓN del crack venezolano. 



Hay jugadores que necesitan sentirse importante dentro de un esquema y Guerra es uno de esos jugadores… lo que viene aportando tanto en defensa como en ataque es fundamental para el club. Cuando la pelota la tienen los colombianos funciona como el creador y ese jugador que da el primer pase claro para que los delanteros queden en buena posición de cara al arco. Asimismo, cuando la esférica la maneja el rival Guerra se convierte en el segundo o tercer defensor en la presión del equipo y todo ello es parte de esa metamorfosis que sufrió desde su arribo a la Liga Colombia.

Para el partido de ida ante Rosario Central en suelo argentino, Alejandro Guerra tiene la obligación de volver a tomar la batuta del equipo para conseguir un buen resultado de visitante. La baja confirmada de Víctor Ibarbo dejará muy mermado el ataque de los “paisas”, pero Reinaldo Rueda confía en la labor de su enganche.

Para el profe, la clave del partido será retener el balón y usarlo como herramienta para defenderse. Arrebatarle la posesión a Central será el trabajo primordial y además, aprovechar las explosiones de Sebastián Pérez y Guerra para buscar conseguir un buen resultado como visitante.


En definitiva, estamos en presencia de un verdadero cambio de patrón en el juego de Alejandro Guerra y está marcando el retorno de ese jugador que causó grandes expectativas por su sprint, drible y pegada exquisita desde su debut como profesional en 2003 con Caracas FC.   

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