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El delantero condiciona el juego de su equipo, pero su baja forma (y la de su compañero de ataque) convirtió a Colombia en un cuadro relativamente fácil de defender.


Raúl Estrada (@Raulohimself)

Opaco fue el juego de la "Selección Colombia" en el Germán Becker de Temuco frente a Perú. Pese a dominar la posesión durante la mayor parte del partido, siempre quedó la sensación de que el juego se realizó a lo que proponía Perú y no al revés.

¿Por qué se dio esto? Porque los peruanos evitaron y bloquearon el fuerte del juego colombiano: el avance por las bandas. En la primera etapa, Cuadrado no pudo nunca romper por la zona de Juan Vargas y James -en teoría, el otro volante externo- tendió a centralizar y a mover la pelota desde dentro hacia afuera.

James siempre generó cosas. Cada vez que el 10 cafetero tomó la pelota en el medio, los volantes centrales de Perú se complicaron. Sin embargo, cada buena acción del colombiano se (des)compensó al momento en que entraron en acción Falcao y Teo Gutiérrez. Ninguno de los dos estuvo acertado, ni rematando al arco -solo Falcao tuvo una en los primeros minutos que sacó Gallese- ni asociándose con los demás.

Particularmente en esas acciones fue donde más se notó la falta de competitividad actual del delantero del AS Monaco. Porque un delantero puede no transformar en gol las jugadas pero igualmente puede entrar en juego, asociarse con sus compañeros y ser algo más que una mera referencia de área.



Falcao y Teo Gutiérrez fracasaron en facetas combinativas y resolutivas sistemáticamente y aquello fue mermando el ánimo de los colombianos; todas las jugadas se acabaron cerca del centro del ataque, una y otra vez y sin éxito. James fue el jugador del partido porque estuvo por encima de los demás pero no tuvo la chispa de resolverle la papeleta a Colombia como sí lo hizo en Brasil hace un año atrás. Y Juan Cuadrado en tres posiciones distintas durante el partido -extremo derecho, extremo izquierdo y lateral derecho- no terminó de ponerse a tono de lo que el partido exigía, por lo que el jugador del Real Madrid se quedó solo.

El ingreso de Víctor Ibarbo en el segundo tiempo sacudió lo estático del ataque del equipo de Pékerman gracias a combinaciones con -para variar- James Rodríguez que Gallese salvó exigiéndose, pero no en extremo. Perú nunca falló en defensa y los torpes movimientos con y sin balón de Gutiérrez y Falcao solo les facilitaron la tarea a los cuatro defensas -gigante estuvo Juan Vargas- y el portero.


Colombia tiene un desafío, en el papel, de un nivel superior frente a la Argentina de Messi (¿o sería más justo decir de Mascherano?) en cuartos de final. Quién sabe si Falcao se sacude su apatía y se convierte en el jugador que la Copa América, y en particular Colombia, espera que sea. Pero así las cosas, no sería de extrañar si José Pékerman deja al Tigre en la banca y enjaulado. Como hasta ahora, ni más ni menos.

Extraído de Ferplei 

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