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Los clubes mexicanos han decidido no mirar con pasión el torneo más importante de América. Surge una paradoja: nuestros equipos llenan las arcas de la Conmebol y ellos pierden.
La noche del 17 de agosto del 2010 en un hotel en Porto Alegre, Brasil, los directivos del banco Santander tienen una cena con periodistas latinoamericanos previo a la final de la Copa Libertadores, que sería al día siguiente. Uno de los dirigentes de la entidad financiera -que para ese entonces era el socio comercial más importante del torneo- tomó un poco de vino antes de contestar la pregunta que le hicieron en corto: ¿De verdad es tan importante México para el torneo? Se lo pensó y dijo: “Si los clubes mexicanos no estuvieran, nosotros tampoco”.
México no pertenece a Sudamérica, pero desde 1998 sí, porque la Conmebol -órgano rector del futbol sudamericano- invitó a sus clubes a disputar la Copa Libertadores, el torneo de clubes más prestigioso del planeta; primero con una serie ante los venezolanos para lograr un sitio en el campeonato y luego de manera directa. Después de participar por 17 años (sin contar la actual versión) ha logrado dos subcampeonatos, pero algo se rompió. La percepción es que los equipos de la Liga MX: “desprecian el torneo”, “se nota el desinterés”, “el campeonato local es más importante”, “no comprendo por qué no es la prioridad”, “su participación obedece a intereses comerciales”, etcétera.

Sin nuestro futbol, los contratos tienen menor valor



En aquella cena, el directivo del banco expuso que “México es un mercado trascendental para nosotros después de Brasil, y por eso también decidimos ser patrocinador y le exigimos a la Conmebol que los respetaran, que si los clubes mexicanos no estaban, nosotros tampoco”, y luego volvió a beber vino. Un año antes de aquella cena, la Federación Mexicana de Futbol anunció que los clubes Guadalajara y San Luis abandonaban la Copa Libertadores porque los equipos sudamericanos se negaron a jugar en territorio mexicano los octavos de final, argumentando posible contagio de la gripa AH1N1. Luego hubo reuniones y tanto el banco Santander como Fox Sports “obligaron” a la Conmebol a readmitirlos en el torneo al año siguiente con más clubes (cinco).
De acuerdo con la consultora deportiva Mxsports, la participación de clubes mexicanos en el torneo permite que la Conmebol logre acuerdos económicos entre 20 o 30% más altos que si no estuvieran. Además es junto a Brasil donde más audiencia de televisión tiene, inclusive superando a países como Argentina, Uruguay o Chile. “Nuestro futbol ha crecido a raíz de esas competencias (Copa América y Libertadores), un torneo de ésos no se debe despreciar”, comentó Manuel Lapuente, ex director técnico de la Selección mexicana y ahora comentarista de Fox Sports.
En los últimos años, principalmente después de aquel subtítulo del 2010, los equipos mexicanos decidieron apostar más por la liga local (con algunas excepciones, como los Xolos de Antonio Mohamed en el 2013) que por el campeonato continental. “Se nota el desprecio. No sé si sea por temas comerciales o económicos, a veces sorprende que no le den importancia”, reflexionó el especialista en futbol internacional Pablo Aro Geraldes, ya que el certamen es para los sudamericanos “la gloria. Incluso se dice por acá que un equipo es grande cuando gana la Libertadores”, refiere el periodista del diario El País de Uruguay, Juan Pablo Romero.
El jugador ahora de Lazio de Italia y quien militó y disputó la Libertadores con los Diablos Rojos del Toluca, el defensa Diego Novaretti, no dudó cuando se le cuestionó sobre la importancia que le daban los clubes mexicanos al torneo: “Sí se desprecia mucho en México”.

Los motivos del alejamiento




¿Por qué se descarta uno de los campeonatos más prestigiosos al nivel de clubes, donde jugaron José Luis Chilavert, Oscar Ruggeri, Enzo Francescoli, Pelé, Ricardo Bochini, Carlos Valderrama y Alberto Spencer?
La primera respuesta viene desde las finanzas. Ganar la Copa Libertadores representa para un club mexicano 5.3 millones de dólares, lo que significa 17% de su presupuesto anual, cuando para otros sudamericanos que brillan en el campeonato esa misma cifra llega a significar entre 75 y 90% de lo que necesitan en el año; allí ya hay una desventaja. Rogelio Roa, quien fue dirigente de Jaguares de Chiapas, dijo a este diario hace algunos años: “Financieramente, para Jaguares la Copa Libertadores no fue un negocio, tuvimos que poner dinero”.
Por ejemplo, en promedio, un club mexicano necesita para operar en el año 15 millones de dólares, mientras el boliviano The Strongest -que eliminó a Monarcas en la ronda de repechaje- se maneja con apenas 1.2 millones, es decir con 12.5 veces menos. “Acá (en Uruguay) lo que se dice es que los clubes mexicanos juegan por la parte comercial. Los patrocinadores y la gente que pone plata (dinero) ven a México en la Libertadores porque debe ser redituable”, comentó el periodista Juan Pablo Romero.
Pero además del dinero, Pablo Aro consideró que el “desprecio” también puede venir por la apatía de las autoridades de la Conmebol: “No respaldaron a los mexicanos en el tema de la Gripa AH1N1, eran invitados porque llevaban dinero (a las arcas de la confederación), pero quedaron desamparados. No se les respetó competitivamente en igualdad al resto”.
Del 2010 a la fecha (cuando se disputó la última final) han participado 17 equipos mexicanos, pero nueve de ellos se han quedado entre el repechaje y la fase de grupos. César Delgado, quien jugó con Cruz Azul y Monterrey y ahora regresó a Argentina para jugar con Rosario Central, confesó: “no me explico por qué no se le da la importancia que se merece”.
Y bueno, hace apenas una semana el entrenador de los Tigres (club que participará), Ricardo Ferretti, declaró: “Para mí el campeonato mexicano sigue siendo más importante que la Copa Libertadores. Lo digo porque Simeone (DT del Atlético) dijo lo mismo que yo, que prefería ser campeón de España y no de la Champions, y a él sí lo aplaudieron ustedes, a él sí le pusieron que él es un tipo inteligente, capaz y a uno le dicen: méndigo desgraciado”.
El desdén de los clubes mexicanos se nota en utilizar jugadores suplentes. En ocasiones han llevado a Sudamérica una plantilla plagada de juveniles y eso lo saben los aficionados, por lo que también llega una cierta apatía en la tribuna con bajas asistencias. Por ejemplo, el año pasado en la Libertadores, Santos convocó 10,000 personas por partido, cuando en cotejos del campeonato local van más de 16,000.

Sin los clubes de México el torneo no pierde nada (deportivamente)



¿Y entonces, qué ha aportado el futbol mexicano a la Libertadores? ¿Sólo dinero? “Lamentablemente es así, ésa es la mirada cínica que deben tener en la Conmebol. Le da sponsors, le da visibilidad ante un mercado inmenso que es el de México, sumamente globalizado. La participación de clubes mexicanos obedece primero por intereses comerciales. El convenio con Fox no sería lo mismo si no estuviese en la Libertadores”, opina Pablo Aro Geraldes, especialista del balompié internacional y que fungió en el Mundial de Brasil como productor del programa De Zurda, donde conducían Diego Armando Maradona y el periodista Víctor Hugo Morales.
Para Manuel Lapuente sería importante que “el que no quiera asistir, que no compita y que le dé el lugar al que sí quiera ir”. Desde el 2010 únicamente dos veces se ha estado en cuartos de final (Jaguares en el 2011 y Tijuana en el 2013). Como ejemplo del negocio que puede aportar un equipo mexicano a las empresas es que cuando un club nacional está en octavos de final de la Libertadores, Fox Sports puede tener hasta 7 puntos de rating, una buena cifra para la televisión de paga.
En aquella cena con periodistas, el directivo del banco dijo que estaban negociando con la Conmebol ser patrocinadores de la Copa América y “nos importa que esté México, es fundamental”. Santander fue una de las marcas presentes en la edición anterior de la Copa América en 2011 y es uno de los socios platino del torneo que ahora se desarrollará en Chile este verano.

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