BBC Mundo
La Súper Liga de China se convirtió en una de las que más paga en todo el mundo. Con ese potencial financiero están importando jugadores brasileños, argentinos y de otras partes de Sudamérica. Para entenderlo en números, en 2013 el fútbol chino había invertido US$ 28 millones. El año pasado triplicó esa cifra con más de US$ 100 millones en la importación de jugadores. En este mercado cada vez más activo hay una clara inclinación por los jugadores de la región. Un tercio de los 74 jugadores extranjeros de los 16 clubes de primera división china son de Brasil, seguidos por un fuerte contingente argentino. A esta lista se suma Emmanuel Gigliotti , que deja Boca y llega a Chongqing Lifan, un equipo recién ascendido.
Según Ivan Vargas, del portal especializado fichajes.com, esta búsqueda de jugadores latinoamericanos se intensificará. "La prioridad que tiene China es mejorar la calidad competitiva de su liga, así que van a seguir gastando. Como el nivel es muy bajo, la única manera que tienen de acelerar este proceso es poniendo sobre la mesa todo su potencial financiero", indicó a BBC Mundo.

La danza de los millones

El camino tradicional de un jugador internacional comienza en su país de origen, pasa a las grandes ligas europeas donde transcurre la mayor parte de su carrera y termina sus últimas temporadas como hijo pródigo que regresa a su club de origen o yendo a alguna de la liga de los supermillones: Estados Unidos, Arabia Saudita, Qatar. Pelé, Thierry Henry y David Beckham aprovecharon estos supercontratos de la liga estadounidense para poner un literal broche de oro a sus carreras. Pero nadie se engañaba. Eran ligas de menor competitividad con las que podían extender por un par de temporadas más sus carreras y sus cuentas bancarias. Por eso sorprendieron las recientes adquisiciones de China.
Uno de los más importantes equipos de la liga china, el Shandong Luneng, adquirió a Diego Tardelli, de 29 años, uno de los elegidos por el nuevo técnico de la selección Dunga para cubrir el vacío que tiene Brasil en el puesto de centro delantero. Igualmente sorprendente fue el pase del delantero de Cruzeiro, Ricardo Goulart, por US$ 18,3 millones al Guangzhou Evergrande. Con 23 años Goulart es una de las promesas del fútbol brasileño: su venta a una liga menor del planeta podría afectar sus chances de acceder a la selección nacional. Eduardo Carlezzo, abogado de Sao Paulo, especializado en pases internacionales, considera que el dinero está cambiando esta ecuación. "Lo que tienen ahora los chinos que los diferencia de cualquier otro país es el salario. Puede haber algo parecido en Qatar y los otros emiratos pero esa ha sido la gran diferencia en la mente de los jugadores cuando ven el monto que les ofrecen los clubes chinos", indicó a BBC Mundo. El caso del argentino Darío Conca es paradigmático. En el Fluminense de Brasil ganaba US$ 200 mil por mes. En el Shanghai Dongya ganará US$ 800 mil.

¿Quién financia a los equipos chinos?
Muchos de los equipos chinos pertenecen a poderosos conglomerados estatales. El Shangdong Luneng, que cuenta en su plantel con cuatro brasileños, un argentino y un paraguayo, pertenece a una importante compañía de electricidad, el Shangdong Luneng Group, que tiene al estado chino como dueño del 51% de sus acciones. Este músculo financiero no se limita al sector público o a los confines de China.
La empresa de comercio electrónico Alibaba controla la mitad de las acciones del Guangzhou Evergrande, el equipo cantonés que adquirió a Goulart. El Dalian Wanda Group del multimillonario Wang Jianlin (Que aspira hacerse también con el AC Milan) añadió a sus negocios inmobiliarios, hoteleros y de juegos la adquisición del 20% del Atlético de Madrid en España. "El futbol como herramienta de negocios ha pasado a ser un foco de atención para grandes grupos empresarios chinos", señala Eduardo Carlezzo. La ambiciosa expansión urbana nacional estimula este potencial.
Hasta las llamadas ciudades fantasma del país que se construyen de la nada tienen en su diseño original un estadio de fútbol. El espectacular estadio del Dalian Shide FC, para unos 40.000 espectadores, y el del Hangzhou, para 80.000, se han añadido a las instalaciones deportivas de los Juegos Olímpicos de 2008 como parte del gigantesco programa urbanizador chino.

El fútbol como política de estado

En 2010 el entonces presidente Hu Jintao sorprendió a todo el mundo poniéndose a hablar de fútbol en medio de un discurso que terminó con la promesa de limpiar un deporte tan empantanado en escándalos de corrupción y partidos amañados que casi nadie se molestaba en ir a la cancha. En 2012 el ex presidente de la federación china Nan Yong y otras 10 personas, incluyendo jugadores y dirigentes, fueron condenados a prisión por su participación en coimas y arreglos de partidos.
Esta nueva política gubernamental de fuerte inversión y condenas penales de gran impacto mediático ha surtido efecto. Los equipos más importantes de la liga china como el Evergrande y el Gouan tienen hoy un promedio de 40 mil espectadores por partido. La liga, marginal a nivel global, comenzó a atraer a técnicos con trayectoria como el ex campeón del mundo de Italia en 2006 Marcelo Lippi, el español Marcelo Camacho y el ex entrenador de Inglaterra, Sven Goran Eriksson. Como parte de esta estrategia el Wanda Project, lanzado en 2012 por el Dalian Wanda Group, financia a 30 menores chinos para que vivan y jueguen en clubes como el Atlético Madrid, Valencia y Villarreal. Por su parte el Ministerio de Educación está construyendo unas 20.000 canchas para potenciar la práctica del deporte en las escuelas.

Los límites

A esta voluntad política se le añade un factor de peso en todo lo que hace China: la masa crítica que constituye una población de casi 1.400 millones de habitantes. "El objetivo tanto de la inversión interna como de su creciente presencia internacional va por ese lado: acumular conocimiento. Un país con una densidad poblacional así tiene un potencial de jugadores y espectadores que influirá a la larga en la consecución de esos objetivos", señala a BBC Mundo Iván Vargas.

En un proceso con muchos zigzags futbolísticos, China se clasificó para la Copa Asiática de 2015 y por primera vez en 11 años, logró atravesar la primera ronda. En los cuartos de final fueron eliminados por Australia 2 a 0. Pero a pesar de los indudables logros de los últimos años está claro que queda un largo camino por recorrer.
"Por el momento la realidad es que la Liga de China está muy por detrás no solo de la europea sino de la estadounidense y que corregir eso llevará mucho tiempo. El fichaje de jugadores como Conca o Tardelli es una buena noticia, pero no quita que no son jugadores de primerísimo nivel", dice Iván Vargas. "Cuando China pueda atraer a jugadores como David Luis habrá entonces un cambio. Pero para eso van a necesitar mejorar el nivel de su liga para que sea competitiva para jugadores de esa categoría", agrega.

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