Diego Sancho (@SanchoDiegoo)




Los soldados alistados para la contienda, al mando de Tomas Boy, querían saquear lo que el ejército de Santa Fe les había arrebatado en su invasión a Jalisco. La legión que les iba a recibir no era fácil de doblegar. A pesar de tener varias bajas importantes (el argentino Lucas Pratto y los defensas Marcos Rocha y Carlos), aun contaban héroes de mil batallas que ya se habían hecho con la supremacía continental hace solo año y medio. Vienen de una caída ante los caciques rebeldes de Colo Colo en Chile. 



Ronaldinho ya no esta 



 El fútbol y su economía se han llevado a Ronaldinho de su tierra en más de una oportunidad. En la primera dio el salto de Porto Alegre hasta París, desde donde su carrera empezó a perfilarse como una de las mejores de la historia. Como si fuese una especie de talismán, se ha marchado nuevamente (y como campeón de América) a México. 


Salvo que seas el Barcelona de Guardiola, la partida de Ronaldinho descompensará el comportamiento ofensivo y la inspiración de cualquier plantilla, ¿Qué queda después de jugar al lado de la “sonrisa del fútbol”? Queda un Atletico Mineiro intentando reencaminarse a su segunda Copa Libertadores. 


El camino para ganar, aunque sea, un partido de 90 minutos es largo y tumultuoso cuando se juega al pelotazo y sin desplazamiento en bloque. La lluviosa noche de Belo Horizonte mostraba a los dirigidos por Levir Culpi tímidos y sin claridad en la salida. El lento inicio casi es castigado con un tanto en contra. Una larga proyección de Castillo por la izquierda, que en rol de carrilero, no tardó en conectar con Rodrigo Milla que se encontraba con espacio y perfil para conseguir el gol. Esto sucedió dentro del área con el apoyo de dos jugadores (Keno y Medina) que sugerían un centro al segundo poste, dejando libre de marca al chileno, que falló por poco su disparo. 






El diluvio cesaba y también la confusión de los galos. Como buen local dominaba a pleno la extensa amplitud del campo -típico del país- y buscaban al hombre libre detrás de la línea de presión para que este sea el gestor de triangulaciones en ofensiva. El partido entró en esa laguna en la que imperan las faltas, las pausas y las lesiones. Como en cualquier enfrentamiento bélico, llegó a ese momento en el que cada línea aprieta con fuerza hacia adelante. 



Sherman Cárdenas, el refuerzo 



Desde las montañas del norte de Sudamérica, la facción de Culpi logró reclutar a un mártir colombiano versado en el arte del posicionamiento ofensivo. Con su llegada a las trincheras de ataque, André jugó más suelto, Dátolo limpiaba el camino y la labor de Cárdenas de polarizar en él la referencia y no en el tridente ofensivo que le antecedía casi como si aún jugase en Atlético Nacional. Así pudo desencadenar varios contraataques en los que pudieron penetrar la cabaña del meta Vilar.



La intensidad creció y el público anticipaba el primer tanto de sus guerreros. Con el 10 cafetero, del cual el general Pekerman tiene bien presente en su nómina de legionarios, los pases aéreos aparecían y ya era cuestión de contundencia para que llegase el gol. No era aprovechado el esfuerzo del joven delo los envíos con impresionante tino.


 No tan precisos eran los tiros del brasileño Keno. Con evidente pólvora mojada, fue sustituido por el “chivo” Suárez poco después de no poder convertir en un nuevo desliz en la zaga final. Era la segunda vez que la banda belo-horizontina era sorprendida, esta vez, en la retaguardia. 



Este era un atisbo de progreso, los volantes de marca cortaban los circuitos de los tapatíos, quienes parecían arrinconados y listos para ser liquidados, pero nunca retrocedían. 


La presión empezó a colmar la mente de los locales. Con su torcida presente, una derrota en la valija, varios ausentes en sus filas, el rival de la esquina como monarca nacional y un Ronaldinho que se llevó la magia consigo, los de Mineiro sintieron un desgaste táctico. Ese que pesa más que el físico, que llega cuando la intensidad de un partido es contínua, cuando cada pieza debe cumplir varias funciones según el contexto, cuando es tarde y no puedes ganarle a tu similar mexicano.


 Inclusive el Barcelona de Guardiola, uno de los mejores equipos de la historia, sufrió esta merma cognitiva en aquella semifinal de Champions League ante Chelsea. Cuando todo su equipo intentó perseguir al no muy peligroso Fernando Torres, quién acabó con el reinado catalán en Europa y forzó la despedida del famoso Pep. 


La fiesta del chivo

A pocos minutos del final, Christian Suárez justificó su ingreso detectando la tercera vez en la que la línea final contraria quedaba estática para adelantarse en corrida y fusilar a Víctor para adelantarse 0-1. El gol llegó desde el banco; piernas frescas para una verticalización no advertida tras un pase filtrado exquisito de Juan Carlos Medina. 






El mérito de esta victoria esta en el oportunismo y en la capacidad de Tomás Boy en oler la sangre de su presa y atacar en momento clave del partido. Las incursiones al terreno enemigo fueron prudentes y pudieron causar más daño, el resto de su estrategia fue conservadora, disparando a distancia. Finalmente fue Atlas quien se lleva el botín de esta cruzada. Es la quinta tropa mexicana que logra “cantar victoria” en el siempre hostil suelo brasileño en la historia.



Foto: AFP

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