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Diego Sancho (@SanchoDiegoo)

Con un fútbol de proporciones dignas de una final sudamericana, Independiente de Santa Fe e Independiente de Medellín disputaron 90 minutos en una cancha que no estaba a la altura de la circunstancias. Con oportunidades claras por bando, más aprovechadas por uno que por otro, los bogotanos confirmaron su octavo título del balompié colombiano.

Llegando con el resultado de la ida en contra, los de la montaña propusieron un partido de alto ritmo y forzando errores para definir en zonas peligrosas. Con este accionar, el juego impuesto se llevó a gestar con fría ejecución y los rojos se vieron contra las cuerdas en una contra finalizada por Mena, donde quedan tres atacantes ante igual cantidad de defensores.


Manteniendo el orden y posicionamiento estratégico, el decano se encimó al arco de Camilo Vargas. Esta vez con un envidiable circuito de toques que no reventó las redes por el travesaño, lugar donde salió el fuerte zurdazo de Marín. Eran más los de Medellín y su oposición se veía desencajada con la presión que ejercía este constante asedio.


El profesor Costa animó a los suyos en el descanso, recordando que aún tenían todo para salir campeones frente a su gente. La reacción no se hizo esperar. Los de la capital cafetera se alinearon de forma más compacta en el segundo tiempo y esto produjo una oportunidad de gol clave para el desarrollo del encuentro. En zona de rebotes, Luis Carlos Arias aprovechó un despeje de la defensa contraria para rematar a puerta con éxito, levantando cada asiento de El Campín. Empezaba el segundo tiempo prácticamente con el marcador agregado de 3-1 en la serie para los locales.


Quien no tenía tanta suerte con los rebotes era el DIM. Calle tuvo par de tiros fuera del área que fueron desviados más por el achique de una defensa cerrada hacia adentro que por falta de tino. En este aspecto era inferior el “poderoso de la montaña”, sus oportunidades pasaron cerca y con estos fallos el desgaste empezaba a corromper las piernas de sus compañeros.


El conjunto cardenal tuvo el segundo tanto en los pies de Morelo tras incursión por derecha de contra de Cuero, su socio predilecto, pero la jugada fue accidentada y el marcador no cambió. La visita llegó al gol quizás demasiado tarde. Luego de tanta insistencia por tantos medios posibles, se le abrió el arco tras una jugada de pizarrón desde el saque de esquina. El cabezazo de Mosquera fue lo único que pudo batir a Vargas.



El fútbol premia la efectividad. Por eso se puede ganar o salir campeón como lo hizo Santa Fae, pues queda evidenciado que variantes, recursos y argumentos hacía de Independiente de Medellín el favorito que no logró concretar sus opciones de gol.

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