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Pablo Pino (@PabloPino3)


BUENOS AIRES.- Hace cuatro fechas era todo color rosa. Vélez, sin demostrar un nivel de juego imponente, supo ganar cuatro partidos al hilo y ponerse primero en la tabla de posiciones. Luego de un desastroso partido contra Boca Juniors comenzó la debacle en el equipo de Liniers. Tanto es asi que no logra sumar de a tres hace cinco partidos, algo realmente imposible de creer, luego de este principio arrollador.

Se pueden analizar desde distintos aspectos, pero al que más hincapié vamos a dar es al del juego, donde se vio el cambio más brusco.

De por sí, es un equipo bastante ofensivo, avanza con mucha gente y ataca en triángulos, usando todo el ancho del campo, pero que se volvió completamente previsible, un equipo sin sorpresa ya que se abusa mucho de las subidas de Papa y de centros sin destino, la Prattodependencia ya es insostenible, ya que sin él pierde un peso ofensivo importante y la poca movilidad que existe del balón entre los centrocampistas y los extremos de ataque no da abertura de espacios ni diagonales explosivas que permitan una definición seguro a los tres palos.

En defensa, el enroque de los centrales duro poco tiempo, se ve a un Domínguez lento e impreciso, sin un compañero que le de la seguridad que en su momento supo darle Otamendi u Ortiz. Dos laterales que pierden las espaldas en casi todo el juego por la poca explosión y velocidad que demuestran.

El mediocampo, como nombramos anteriormente, está con poco peso posicional, con un Cabral incomodo como volante más atrasado, un Correa apagado y un Lucas Romero que perdió su lugar y hoy está pasando provisionalmente de extremo donde se lo nota incómodo y fastidioso.

Vélez tenía, desde sus protagonistas, una muy buena técnica individual para ser eficaces en los pases, pero, sobre todas las cosas, un gran entendimiento para juntar deseo con realidad. Tenía posesión, rotación, despliegue, una presión en bloque que es difícil de sostener, pero esos tiempos se perdieron hace rato y parece no encontrar el rumbo de vuelta. Sabemos que hubo varias bajas quedando el equipo diezmado ¿es excusa? No lo sé. Pero como dice el torneo, es de transición, y esperemos que este mal momento lo sea también y que el Fortín vuelva hacer el de las mejores versiones y nos regale tantas alegrías como nos supo dar.

Extraído de http://www.pasionfortinera.com.ar/2014/09/las-dos-caras-del-fortin.html

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