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Rodrigo Zacheo (@r_zacheo)

MONTEVIDEO.- Peñarol viaja a Colombia en busca de un triunfo para poder conseguir la clasificación a la siguiente fase de la Copa Sudamericana. Claro, que también está la posibilidad de avanzar con un resultado igualado en 2 y posteriormente derrotar al rival en definición de penales, o un empate 3 a 3 que también nos depositaría en la siguiente serie para enfrentar a Estudiantes de La Plata. De todos modos, estas chances son un poco menos “lógicas”, y el aurinegro se prepara pensando en obtener los tres puntos.



Mucho se ha especulado en los últimos días sobre el planteo que intentarán ejecutar los dirigidos por Cárdenas. Varios periodistas han coincidido en que el rival de Peñarol especulará con el resultado, y a consecuencia de que manteniendo la portería invicta continuarían con vida en el torneo, no han dudado en afirmar que el club de Cali apuntará a un funcionamiento más conservador.

Nada más alejado de ello es lo que deberíamos esperar. El Deportivo Cali es un equipo muy ambicioso, bajo las órdenes de un entrenador que dota de esa característica al grupo, y que indudablemente como local, pretenderá imponer su juego vertiginoso, dinámico y ofensivo, el cual lo ha llevado al liderazgo en la competencia doméstica. Además, como solemos evidenciar en la gran mayoría de los clubes del pacífico, no sienten el juego defensivo como por estas latitudes. No se sienten cómodos asumiendo propuestas que den primicia al marcaje y el resguardo. Por el contrario, como del aire necesitan del balón, del ataque y de la verticalidad, muchas veces desmedida.

Respecto al equipo titular que se presentó en el partido de ida en Montevideo, el técnico colombiano realizaría una única variante; el ingreso de Caneo en sustitución de Mosquera. A consecuencia, relegará a un futbolista que no solo lastima con su velocidad y desdobles, sino que aprovecha sus condiciones y un gran ida y vuelta para colaborar en la marca por las bandas. Sin embargo, contará en cancha con el futbolista más pensante del plantel; Miguel Caneo, quien sustituye la velocidad física con la rapidez mental, propia de los jugadores que están un movimiento por delante del resto, que interpretan y luego ejecutan. En Peñarol, Zalayeta es otro de esos exiguos casos.



En base a anteriores encuentros disputados por “el verde” en el Pascual Guerrero, los cuales he tenido la posibilidad de observar, se puede arribar a algunas de las características más destacadas del equipo en condición de local;

> Realizan la progresión desde la línea de zagueros. Los centrales asumen mucha participación en el inicio de las jugadas, donde Pérez (volante central) retrocede algunos metros para cubrir al equipo ante posible robo del rival, ya que en el mismo comienzo de cada nueva acción los laterales avanzan largamente en el campo.

> Generalmente, deciden volcar la mayoría de las elaboraciones por el carril derecho del ataque. Allí, Palacios y Candelo se asocian con velocidad y precisión. Probablemente, ese sea el circuito más “aceitado”. Buscan provocar el 2 contra 1 en forma constante y aventajar al contrario en ese sector. Mientras a Candelo lo podamos observar realizando diagonales, Palacios difícilmente dirija su trayectoria hacia la zona central, sino que en casi todas sus apariciones intenta desbordar paralelo a la banda.
> En lo que refiere a las acciones a balón parado, cuentan con muy buenos cabeceadores. Son peligrosos cuando pisan el área contraria, pero sin embargo, presentan bastantes descoordinaciones a la hora de defenderse aéreamente. Este es un aspecto que podríamos focalizarnos en aprovechar. Las fragilidades son notorias en ese rubro.
> La posición del ya mencionado, Caneo, es engañosa. Si bien en la figura táctica aparece como un volante por izquierda, en muchas ocasiones lo veremos desplazándose hacia una posición mucho más central. Cuando lo hace, no solo se encarga de manejar las riendas del equipo, administrar el balón e intentar asistencias filtradas a los atacantes, sino que cumple otra función vital, y a la que habrá que prestar especial atención. Al separarse de su puesto, libera espacios para que el lateral, Fabra, pueda proyectarse con mayor soltura. De modo que Caneo, muchas veces se transforma en una distracción en el carril medio.
> A diferencia de lo que ocurrió en el Centenario, donde uno de los dos volantes centrales (Pérez) siempre permanecía más retrasado y preocupado por cuestiones tácticas y de equilibrio, notaremos como en el Pascual Guerrero, ambos mediocampistas se lanzarán a la ofensiva, aparecerán por sorpresa en la puerta del área, o incluso ingresando en la misma cuando los laterales logran la profundidad deseada. Es entonces que, ceden una interesante extensión de metros a sus espaldas, por lo cual los contragolpes pueden ser muy redituables.
> Respecto a la faceta defensiva del club de Cali, ya dijimos que el campeón del siglo seguramente encontrará chances ciertas de contraatacar con peligro. Claro que, siempre y cuando no decida posicionar la defensa en bloque de todo el conjunto de jugadores, y entienda que algunas veces un equipo “partido” o “fracturado”, puede significar ventajas.
> En cuanto a la organización defensiva en bloque del rival, inmediatamente a que comience el partido, notaremos un aspecto que no fue tan frecuente en Montevideo. El equipo de Cárdenas mantendrá una presión alta e intensa que comenzará en la misma salida del aurinegro. Buscarán asfixiar desde el primer momento y obligar al error o al fracaso en la progresión organizada. Dicha presión se realiza, inteligentemente, de forma estructurada, de modo que los zagueros, mediocampistas y delanteros se adelantan de forma conjunta para no generar brechas entre líneas.
> Cuando el contrario supera la primer línea de presión (conformada por delanteros y volantes externos) el equipo retrocede y asume una defensiva más pasiva. Allí encontramos, sin lugar a dudas, las mayores debilidades de “el verde”. Dichas debilidades ya las pudimos presenciar en el choque de ida, y Peñarol supo cómo sacar provecho de ellas. Hablamos de las filtraciones entre la zaga y la zona de volantes, facilidades espaciales y temporales para los interiores oponentes y pocas referencias sobre los delanteros.

En definitiva, y siendo concisos, ambos equipos presentan muchas más cualidades en ofensiva que en defensa. Las debilidades son evidentes; En Peñarol fundamentalmente en el retroceso, en la transición defensiva. En el Deportivo Cali, más que nada en el posicionamiento defensivo en bloque. El que esconda mejor, y a quien el rival le disimule más las deficiencias, se verá las caras en la siguiente fase con Estudiantes, un ejemplo si hablamos de carencias.

Extraído de: http://campeondelsiglo.com/web/2014/09/22/analisis-previo-del-duelo-por-sudamericana/

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